En la búsqueda de la profesión, del trabajo que se desea y se ama, me cruzé con este texto muy apropiado. En mi caso particular remplazo poesias por diseños, ustedes: por lo que amen.
El texto es un poquito extenso, pero vale el par de minuto que quita.
Fragmento de "Cartas a un jovén poeta"
... pregunta usted si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes se lo ha preguntado a otro. Los envía a las revistas. Los compara con otras poesías, y se inquieta cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos. [… más] Ahora (ya que usted me ha permitido aconsejarle), ruégole que abandone todo eso. Usted mira a lo exterior, y esto es, precisamente, lo que no debe hacer ahora. Nadie le puede aconsejar ni ayudar; nadie. Solamente hay un medio: vuelva usted sobre si. Investigue la causa que le impele a escribir; examine si ella extiende sus raices a lo más profundo de su corazón. Confiese si no le seria preciso morir en el supuesto que escribir le estuviese vedado. Esto ante todo: pregúntese en la hora mas serena de su noche: “¿debo escribir?”. Ahonde en si mismo hacia una profunda respuesta; y si resulta afirmativa, si puede afrontar tan seria pregunta con un fuerte y sencillo “debo”, construya entonces su vida según esa necesidad; su vida tiene que ser, hasta en su hora más indiferente e insignificante, un signo y testimonio de este impulso.
Y si de esta vuelta a lo interior, si de este descenso al mundo propio surgen versos, no pensará en preguntar a nadie si los versos son buenos, pués verá en ellos su preciada posesión natural, un trozo y una voz de vida.
rainer maria rilke | cartas a un joven poeta | ediciones siglo veinte | buenos aires | 1974.